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BANGKOK
La fusión de la cocina asiática.
Texto y Fotos: Sergi Reboredo

La capital tailandesa no deja indiferente a nadie. El humo del incienso que mana de las antiguas pagodas se fusiona con el vapor de los fogones a pie de calle fusionando contrates que a priori podrían parecer antagónicos. Esos polos opuestos rezuman en sus calles bulliciosas de tradiciones milenarias, en las que no faltan ninguna de las excentricidades occidentales.
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Bangkok es la capital de Tailandia y una de las ciudades más importantes del sudeste asiático. Es exótica como pocas, con su imponente combinación de modernos rascacielos, templos del siglo XVIII, mercados y calles llenas de gente donde escaparates de productos de alta tecnología se mezclan con puestos callejeros, mientras jóvenes modernos vestidos de marca se cruzan en las aceras con monjes budistas de túnica naranja.

Visitar alguno de los 400 wats (templos-monasterios) es uno de los must de la ciudad. Los más imprescindibles son el Gran Palacio (Na Phra Lan Road, Phra Nakhon, Bangkok), que alberga en su interior el Wat Phra Kaew, también llamado Templo del Buda Esmeralda, el Wat Pho (ubicado a escasos metros calle abajo) y el Wat Traimit (Thanon Mittaphap Thai-China, Talat Noi, Samphanthawong, Bangkok). Al Wat Traimit también se le conoce como el Templo del Buda de Oro, y acoge una impresionante imagen de tres metros de altura y cinco toneladas y media de este metal.

Para los que buscan espectáculo, el ocio incluye desde la danza clásica y el boxeo tailandés hasta los excéntricos bares go-go de Patpong. Otras opciones pasan por adentrarse en los mercados nocturnos detrás de la calle Ratchaprarop, en Pratunam. En Sukhumvit 11 y en Ram Buttri también se han puesto de moda las divertidas furgonetas Volkswagen California retro reconvertidas en pubs improvisados a pie de calle. Bangkok es un buen sitio excelente para ir de compras, tanto en imitaciones como en de ropa de diseño. El mercado de fin de semana de Chatuchak (Kamphaeng Phet 2 Road, Chatuchak) en las afueras de la ciudad es la meca de las compras. Allí trabaja uno de los españoles más famosos de Bangkok, el cocinero riojano Fernando Andrés Yusta haciendo patria con las mejores paellas de asía en un local llamado Viva 8 (Section 8, Chatuchak market) al son de la música techno. Kaosan Road y los alrededores son el gueto hippie de Bangkok. Tres o cuatro calles llenas de hostales (en general baratos), bares, restaurantes, puestos de masajes, tiendas de tatuajes, de ropa, de libros, y de cualquier cosa que el turista pueda necesitar.

De buen paladar
La cocina tailandesa es una de las más sofisticadas de todo el Extremo Oriente con una mezcla de sabores dulces, salados, agrios y un toque picante con un resultado exótico y delicioso. Los contrarios se complementan. Es una experiencia totalmente nueva que merece la pena conocer y probar. La base principal de sus platos es el arroz, que puede ser ingrediente en sopas, frito o simplemente cocido blanco. Otros ingredientes que se usan comúnmente son los pimientos picantes, ajos, fideos y leche de coco. En carnes se emplea el pollo, y el cerdo. Entre los condimentos se encuentra el curry verde y el curry rojo tailandés formulado con cilantro y pimientos verdes, salsa de soya, lemongrass y Nampla. Influencias culinarias de los países vecinos: Birmania, China, Laos, Vietnam, Camboya y Malasia han contribuido en gran medida a situar a la cocina thai como una de las favoritas de Asia para muchos. Bangkok nunca duerme, o por lo menos no lo hacen sus miles y miles de puestos de comida repartidos por la ciudad. A cualquier hora del día y en cualquier punto de ella, mires hacia un lado o mires hacia otro puedes encontrar alguna persona comiendo.

"La cocina tailandesa es una de las más sofisticadas de todo el Extremo Oriente con una mezcla de sabores dulces, salados, agrios y un toque picante con un resultado exótico y delicioso."

Yaowarat Road en Chinatown es uno de los mejores lugares en los que probar la comida a pie de calle, sobretodo marisco y comida china, en el barrio de Phahurat destaca la comida hindú, y en el centro comercial de Siam Square (Siam Square, Pathumwan, Bangkok)los restaurantes tradicionales tailandeses intentan hacerse un hueco entre las franquicias de comida rápida americanas. En la zona de mochileros de Khao San Road se puede comer por menos de un dólar. Barato también es disfrutar de los deliciosos postres Kanon Taoy Boran que la tribu Mon prepara en la isla de Ko Kred situada a unos 20 km al norte y a la que se puede acceder con el bote Chao Phraya Espress que sale del muelle central de Sathorn (BTS Saphan Taksin). Lo mejor es hacerlo en fin de semana.

Evidentemente hay restaurantes para todos los gustos, paladares y bolsillos. Duongporn Songvisava, conocida como Bo, fue nombrada la mejor cocinera de Asia en el 2013. Ella y su marido el chef chef australiano Dylan Jones regentan el Bo.lan (24 Sukhumvit 53 Alley, Khlong Tan Nuea, Watthana, Bangkok), un espacio en el que desarrollan una cocina tailandesa creativa abanderada del “slow food” y la comida saludable. Es el mejor restaurante de comida thai de Bangkok. Su cocina tailandesa creativa se basa en la estacionalidad e ingredientes locales. Según el The New York Times, es “el restaurante más chic de la ciudad enfocado a la cocina sostenible”. El menú degustación cuesta aproximadamente 45 euros. Fuera de Bangkok, muchos afamados chefs comienzan a abrir restaurantes, com es el caso del vasco Eneko Atxa, con su novísimo Aziamendi (40/14 Moo 6 Baan Natai, Khok Kloi 82140) en Natai Beach de Phuket.

Algunos hoteles también cuentan con selectos restaurantes, como es el caso del Salathip Restaurant (89 Soi Wat Suan Plu, New Road. Bangrak, Bangkok). Está ubicado en el interior del Hotel Shangri-La en unos pabellones de estilo tailandés antiguo decorados con gusto y arte. La chef Tussanee Putkaew prepara excelentes platos de comida tailandesa entre los que destacan por ejemplo la ensalada Yam Som-o (con pomelo, gambas, virutas de coco tostado y anacardos, sobre 6€) o el Gaeng Phed Ped Yang Kub Ar-ngoon (pato asado con uvas, piña y albahaca, sobre 7€). La cena se ameniza con danzas y músicos. El L’Appart Restaurant está localizado en el piso nº32 del hotel Sofitel Sukhumvit Hotel (189 Sukhumvit Road Soi 13-15. Klongtoey Nuea, Wattana, Bangkok), muy cerca del Skytrain ‘Asok’ y ‘Nana’. Su exquisito menú elaborado por el chef Jeremy Tourret gastronomía francesa, complementada con un leve toque tailandés. El menú degustación cuesta unos 50 euros. Los clientes pueden aprovecharse de sala principal, inspirada en la estética francesa y otomana, un reservado en forma de biblioteca y una terraza al aire libre, desde donde se puede contemplar las vistas panorámicas de Bangkok.

Tour Gastronómico por el Barrio Antiguo
La mejor manera de conocer la típica comida tailandesa, o por lo menos la comida que comen los tailandeses todos los días es acercarnos a los restaurantes familiares que abundan por doquier en el histórico Bangrak, tal y como se conoce al barrio antiguo de Bangkok. Olive es una de las integrantes de Bangkok Food Tours (www.bangkokfoodtours.com), una empresa pionera y emprendedora que se dedica a ofrecer excursiones a pie para acercar al turista la comida local. La visita dura unas tres horas cuesta unos 18 euros y en ella se degustan infinidad de platos variopintos.

La primera parada es en la calle Thanon Charoen Krung para degustar el pato asado servido con arroz en el sencillo restaurante Charoen Wieng Pochana. Un pato delicioso maridado con ajo, cilantro y cebolla de gusto sabroso, sulento y algo dulce. Un par de calles más arriba en un puesto callejero Je Noi sirve las mejores bananas fritas (kluay keak)de la ciudad, y no es ninguna broma. Un antiguo recorte de periódico colgado bajo el paraguas que le preserva del sol así lo atestigua. En la calle contigua de Charoen Wiang en el Je Lee Restaurant se prueban los Tom yum noodles, uno de los platos más conocidos de la cocina tailandesa. Entre la incontables ingredientes que lleva este plato destacan el lemongrass, la lima, el tamarindo, y chiles molidos. Se sirve con gambas, pollo, o con una mezcla de mariscos. Se cambia de registro para probar la cocina musulmana en el Restaurante Musulman de la calle Charoen Krung. Ubicado en un ambiente retro de los años 70 y operado por la tercera generación de una familia musulmana de la India que se trasladó a Bangkok hace un siglo, se distingue por su abundantes y sabrosos platos elaborados al curry acompañaos por deliciosos rotis. Después se cruza el río para llegar hasta el Yum Rod Sab, donde cocinan como nadie el Yum Pla Dook Foo, un plato elaborado con ensalada de mango verde y bagre crujiente. De camino de vuelta hacia Silom se hace una parada en la panadería PanLee Bakery, un pequeño café moderno, con aire acondicionado que produce en su interior deliciosos bollos rellenos recién horneados desde 1955. Es la cuarta generación de pasteleros que siguen al pie de la letra las recetas tradicionales que el primer miembro de la familia aprendió como chef del histórico Hotel Mandarin Oriental. La última parada, es en Kallaprapruek, una verdadera institución fundada hace 40 años y propiedad de la realiza tailandesa. El pollo al curry verde es su especialidad, acompañada de rotis fritos. Como postre no hay que perderse el heleado de coco al estilo thai.

Cursos de cocina thai
Para dilatar todavía más los conocimientos sobre la cocina thai, nada mejor que apuntarse al curso de cocina de Amita Thai Cooking (www.amitathaicooking.com, 50€). Las clases se imparten en su propia casa, ubicada junto a los canales que desembocan en el río Chao Phraya. Su primera lección la imparte en jardín explicando cada una de las especies, frutas y hortalizas que cultiva y que conforman la base de su cocina. Después, los alumnos observan con atención la elaboración de diferentes recetas que posteriormente tendrán que cocinar en fogones individuales. Khao Mun Som Tum (ensalada de papaya con arroz de coco), Stay (deliciosas brochetas de pollo, cerdo o ternera con salsa de cacahuete), Khang Keaw Wan Gai (pollo con curry verde en leche de coco) y Khao Niew Ma Muang (mango con arroz pegajoso) son algunas de las recetas que tendrán poner en práctica los aplicados alumnos.

Excentricidades, los insectos
En Tailandia también se comen algunos insectos, especialmente en Isan y en el Norte. Muchos mercados en Tailandia cuentan con puestos que venden saltamontes fritos, grillos, larvas de abejas, gusanos de seda, huevos de hormigas y termitas. La creatividad culinaria se extiende incluso a la hora de apodar estos alimentos, por ejemplo a una larva crece en el bambú coloquialmente se la llama "tren expreso" debido a su aspecto. La mayoría de los insectos son bastante insulsos cuando se fríen, pero cuando además de freírlos se ajaden las hojas de lima kaffir, los chiles y el ajo, los insectos se convierten en un excelente aperitivo para acompañar una copa. Algunos insectos, como los huevos de hormiga y gusanos de seda, también se comen hervidos en una sopa de Isan, o se utilizan en tortillas en la parte norte del país. Seguro que si uno se atreve a probarlos, le saben mucho mejor acompañados de una Singha, la cerveza local.

Los mejores rooftop bars
Tomar un copa en lo alto de un rascacielos con vistas extraordinarias de la ciudad viendo el atardecer, o lo que es aún mejor, cenar en una de estas terrazas, es algo que se está poniendo de moda por todo el mundo, y por supuesto Bangkok no podía quedarse atrás. El bar y restaurante Vértigo, es uno de las más conocidos entre los turistas. Se encuentra en el piso 61 del Hotel Banyan Tree (21/100 South Sathorn Road, Bangkok), en una terraza al aire libre situada en los últimos pisos del hotel con las mejores vistas sobre Bangkok, especialmente si se consiguen las mesas situadas a la izquierda del bar. Tomar algo por la noche en esta terraza es una experiencia más que recomendable puesto que además de gozar del viento se tienen unas vistas impresionantes del Parque Lumphini y del resto de rascacielos.

El Sirocco Bar es uno de los más famosos gracias a su aparición en películas como Hangover 2 (Resacón en Tailandia) en la que detienen a uno de los protagonistas en la terraza de este bar. El bar está situado en el techo del Lebua at State Tower Hotel (1055/111, Silom Road, Bangrak, Bangkok) y es fácilmente visible desde muchos puntos de Bangkok gracias a la enorme cúpula dorada que hay en la parte superior del bar. En relación calidad-precio el Vertigo es mucho mejor en todo, la comida es de mayor calidad, te permiten hacer fotos, es más barato y hay menos gente. El RedSky, situado en el centro comercial Central World (999 Ratchadamri Road, Bangkok) ha sido uno de los últimos en apuntarse a esta tendencia. Está situado justo encima del Hotel Centara Grand y ofrece vistas panorámicas de 360º. La terraza del Sofitel Bangkok Sukhumvit (189 Sukhumvit Road Soi 13-15. Klongtoey Nuea, Wattana, Bangkok) también es una buena opción para tomar una copa despidiendo el día. Ofrece buenas vistas aéreas de Sukhumvit, Nana y Silem. Combina la energía cosmopolita de la Tailandia moderna con el "art de vivre" francés en una ubicación inmejorable en la calle Sukhumvit. Cuenta con piscina al aire libre de 23 metros, gimnasio 24 horas y tratamientos de spa con artículos L'Occitane. Sus habitaciones son elegantes y cuentan con ventanales con vistas fabulosas a la ciudad. También está muy de moda el Abobe Eleven, ubicado en la planta 33 de las Fraser Suites (Sukhumvit Road, Khlong Toei, Bangkok). Su restaurante ofrece una fusión de comida peruana y japonesa. Sus vistas no son tan espectaculares, pero la relación calidad-precio es francamente buena. Los últimos fichajes con vistas 360º, son el Heaven Bangkok (Level 19, ZEN World @ Central World, 4, 4/5 Rajadamri Road, Pathumwan, Bangkok) en el piso 19 del centro comercial Zen Central, y el Zoom de Anantara (36 Narathiwat Ratchanakarin Rd, Bangkok) en el que además amenizan con música en directo.

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