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FILIPINAS
Manila, un paseo por la capital.
Texto y Fotos: Sergi Reboredo
"Somos viajeros cazadores de historias,
coleccionistas de momentos"

Pese a sus casi continuas vicisitudes durante cinco siglos, el pueblo de Filipinas jamás renunció a sus deseos de independencia, ni a su pasado histórico. La ciudad de Manila, conocida durante la colonización española como la perla de oriente, fue fundada el 24 de Junio de 1571 por el conquistador español Miguel López de Legazpi. Desde 1762 hasta 1764, durante la guerra de los Siete Años, la ciudad fue asaltada y controlada por los británicos. Más tarde, en agosto de 1898, durante la Guerra Hispano-estadounidense, el ejército de Estados Unidos arrasó y ocupó la ciudad, después de derrotar a la flota española. Dos siglos después, desde enero de 1942 hasta febrero de 1945, fue ocupada por los japoneses hasta que en 1946 se convirtió en la primera capital de la Filipinas independiente.

"La ciudad de Manila, conocida durante la colonización española como la perla de oriente"

De la era hispánica quedan muchos vestigios, pero sobre todo uno: el catolicismo. Filipinas es el único país cristiano de Asia, y eso se nota nada más aterrizar en la ciudad. La Catedral de Manila, o también llamada de la Inmaculada Concepción, está situada en Intramuros, la parte amurallada de la ciudad, y es un ir y venir constante de gente. Fue declarada en 1993 Patrimonio Universal por la UNESCO y desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde se suceden una tras otra las misas en tagalo. Los fines de semana la catedral se ameniza todavía más con la celebración de las bodas. El arroz de después de la ceremonia se sustituye aquí por miles de confetis que inundan de color el cielo azul y contrastan con el vestido blanco de la novia.

Intramuros parece un laberinto formado por estrechas callejuelas de adoquín por las que deambulan las calesas cargadas de turistas. Las ruedas de sus carromatos, golpean incansablemente contra las piedras del suelo rompiendo el silencio abrupto de los edificios coloniales de la zona que han aguantado el paso del tiempo. Estos edificios, de más cuatro siglos de antigüedad se han convertido hoy en día en restaurantes que combinan la cocina tradicional filipina con la exquisitez de algunos platos españoles de la época. En sus paredes exteriores cuelgan cuadros con motivos taurinos o de bailes flamencos a modo de reclamo para el turista.

Cada ciudad tiene un parque donde la gente va a relajarse, y a pasar las horas muertas jugando, corriendo, leyendo o simplemente escuchando el sonido de los pájaros. En Manila este parque se llama Rizal, en honor al héroe nacional que lideró las revueltas independentistas y que fue ejecutado por los españoles en el año 1896. Cuenta con una zona extensa de césped de casi 60 hectáreas y otra de flores decorativas en la que destaca un reloj ornamentado. En el extremo sur del parque se yergue altivo un monumento en distinción a la figura de Rizal, que es la devoción de todas las cámaras fotográficas de los foráneos que visitan el lugar.

"la figura de Rizal es la devoción de todas las cámaras fotográficas de los foráneos que visitan el lugar"

Roxas Boulevard se ha convertido durante estos últimos años en un lugar privilegiado para cientos de personas que diariamente lo recorren de arriba abajo, ya sea paseando, en bicicleta o a ritmo de tambor. Este paseo serpentea la Bahía de Manila, donde algunos pescadores ya tienen instaladas sus cañas, horas antes de que salga el sol.

En un sólo día no resulta fácil visitar una capital de diez millones de habitantes y es de suponer que nos habíamos perdido infinidad de lugares interesantes, pero la aventura que estábamos buscando estaba fuera de la ciudad.

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