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COOK ISLAND
La polinesia más inexplorada.
Texto y Fotos: Sergi Reboredo
 
Las Cook son bastante más que un puñado de islas escampadas por los Mares del Sur. Playas paradisíacas de arena blanca y aguas turquesa, buen submarinismo, selvas que explorar y por si esto fuera poco, una música divina que te transporta a la polinesia más auténtica y evocadora.
 
 

Nadie se imagina que fue un explorador leones, Álvaro de Mendaña y Neira, el primer europeo en avistar en 1595 la isla de Pakapuka, que bautizó con el nombre de San Bernardo. Pakapuka es uno de los atolones más aislados de las Cook Island, mucho más cercano a Samoa que las Cook Island, y habitado únicamente por 600 personas que hablan su propia lengua, el pakapukano. Álvaro de Mendaña prosiguió su exploración que le llevó a descubrir las islas Salomón y las Islas Marquesas. Las Cook tardaron casi dos siglos más en ser descubiertas. Concretamente fue en 1773, cuando el capitán James Cook las descubrió, dándoles su propio apellido y reclamándolas para la corona británica. Se convirtieron en un protectorado británico en 1888, pasando a manos de Nueva Zelanda en 1901. En 1965 consiguieron la independencia y el autogobierno en libre asociación con Nueva Zelanda.

"En 1773 el capitán James Cook descubrió las Islas Cook."

Sus 15 islas, están situadas en el Océano Pacífico Sur, entre Hawái y Nueva Zelanda, ocupando una zona de 1.800.000 kilómetros cuadrados de océano, a pesar de que apenas ocupan 240 kilómetros cuadrados de tierra. La población se concentra en la isla de Rarotonga (14.153 habitantes en 2006), donde se encuentra el aeropuerto internacional.


RAROTONGA
capital de las Islas Cook

La población más importante de las Islas Cook se concentra en Avarua, también capital del país. Se trata de un lugar entrañable que parece sacado de las novelas de los Mares del Sur. En Avarua precisamente se realiza cada sábado el mercado de Punanga Nui. En el extremo oriental del mercado se ubican gran variedad de artesanías y puestos de venta de ropa en los que abundan los típicos vestidos de verano, pareos, ukeleles, perlas negras y joyas.

Otro de los lugares imprescindibles de la isla es el Highland Paradise Village Cultural. Es la manera perfecta de conocer los ritos sagrados y las tradiciones de los antepasados de Rarotonga. Su show de baile sensual y tambores está considerado como uno de los mejores de los Mares del Sur. Highland Paradise ofrece también una experiencia interactiva que permite al visitante revivir personalmente situaciones de otros siglos a través de un paseo guiado entre zonas de interés histórico y majestuosos árboles nativos. Los guías locales son además expertos en la artesanía local, leyendas, historia tribal local, flora y fauna y medicinas tradicionales.

Las Islas Cook son un lugar privilegiado para el submarinismo. Sus aguas claras y cálidas con una fantástica visibilidad y la diversidad de la vida marina hace que sea excelente tanto para el buceo como para el snorkel.

Para descubrir el agreste y volcánico interior de la isla, nada mejor que hacer senderismo con el Sr. Pa, un carismático guía local al que muchas publicaciones se han referido como el guía más experimentado del Pacífico Sur. Camina descalzo, a pasos agigantados, prácticamente sin ropa, engalanado con flores polinesias, sus largas trenzas al más puro estilo rastafari impresionan solo verlas. Pa es un sabio guía local. Junto a él pueden aprenderse secretos sobre las plantas medicinales, la fauna y la flora autóctona. Su recorrido transcurre en el interior, con abundante vegetación, terrenos inexplorados, zonas vírgenes, además de la zona protegida de Takimunu, una de las más importantes de la isla donde se encuentran numerosas aves y flora autóctona.

 

Atiu, la isla más salvaje
El capitán Cook no tuvo el privilegio de poder ver las islas desde el aire. Tampoco llegó nunca a pisar Rarotonga ni Aitutaki. En el camino de retorno desde Tahití se perdió y acabó en Atiu, la tercera isla del archipiélago y posiblemente la más salvaje. Si Aitutaki es la reencarnación del paraíso, Atiu, con sus 569 habitantes es la Polinesia de antaño. Sin playas destacables y con la arena de un color gris volcánico, es la gran variedad de aves tropicales y sus arrecifes repletos de grutas lo que confiere el status a esta isla. Pescadores, artesanos, senderos de tierra, espesos bosques tropicales y jardines de taro.

Al no haber demasiado turismo, no existen resorts en esta isla, en la que parece que todo el mundo se conoce. Aquí la bravura del mar ha esculpido un paisaje escarpado donde abundan las cuevas y en ellas revolotean de un lado a otros unos diminutos pájaros llamados Kopeka. Deambulan en la oscuridad utilizando un sonar, igual que los murciélagos. Muchas de estas cuevas contienen grutas y pasadizos contactados con el mar y en algunas se forman pequeñas pozas en las que es posible bañarse. De hecho, en los hoteles se ofrece la posibilidad de visitarlas haciendo un pequeño trekking para acabar bañándose en alguna de estas cuevas a la luz de las velas.

La isla también tiene una larga historia de cultivo de café. El Atiu Coffee Factory gestiona 39 hectáreas de tierra y produce 4,5 toneladas de granos tostados, que se comercializan tanto dentro como fuera de las islas, vendiéndose en buena parte gracias a la venta online.

Aitutaki, la reencarnación del paraíso
Está considerada como la isla más bella de los Mares del Sur. La isla principal es de formación volcánica y en ella se encuentra el Monte Maungapu con 124 metros. Un triángulo de 45 kilómetros de perímetro, compuesto por doce islotes o motus de coral, en los que no vive nadie, rodea a modo de collar de perlas la laguna más bella de todo el Océano Pacifico. Mide 50 kilómetros cuadrados y únicamente cuenta con tres metros de profundidad, que gracias al efecto que produce la luz del sol tropical cambia de color acompasadamente en un amalgama de tonos verdosos.

"Está considerada como la isla más bella de los Mares del Sur."

Una manera de conocer los vestigios de la isla es a través del Aitutaki Punarei Culture Tours. Los que se acercan hasta aquí, pueden aprender todo lo que rodea a la cultura antigua, los mitos, las leyendas y las formas tradicionales de los antepasados de las Cook. El tour evidentemente también es una buena manera de descubrir la historia, las técnicas tradicionales, el arte y las creencias de los habitantes de Aitutaki. El recorrido concluye con una fiesta tradicional (umu kai) que incluye una comida a base de productos cultivados en el mismo lugar y cocinados en una especie de horno ubicado bajo tierra. One Foot Island es la isla más pequeña de Aitutaki. Sólo se puede llegar hasta aquí a través de un corto viaje en barco desde la isla principal. Tiene unas vistas excepcionales, playas de arena blanca y agua cristalina.

 

Aitutaki, un refugio de cine!
Hubo una época en que volar no significa pasar tediosos controles, asientos estrechos y comida poco apetecible. Por los años 60, una de las mejores compañías del momento, la TEAL cubría las 4.700 millas que separan Auckland en Nueva Zelanda con Papeete en Tahití, haciendo escalas en Fiyi, Samoa y Aitutaki. Era la llamada “Ruta del Coral”. Sus hidroaviones no tenían clase turista, ni se podían hacer upgrades, aquí todo el mundo viajaba en primera clase, en cómodos sofás, disfrutando de suculentos platos servidos en delicadas porcelanas, manteles de lino y cuberterías de plata. El precio del trayecto era de 30 libras, el equivalente en aquella época al salario de un mes y medio. Estos aviones volaban a tan solo 200 metros por encima del mar, y cuando el tiempo arreciaba los pasajeros se veían obligados a pasar noche en la diminuta isla de Akaiami.

Fue el único aeropuerto internacional ubicado en una isla deshabitada, situada en medio de la legendaria laguna de Aitutaki, con sus bailarines polinesios y cócteles en la arena blanca, en una “terminal de transito” de la que ni el mismísimo Tom Hanks le apetecería abandonar. Por estos lares hicieron escala acaudalados hombres de negocio y celebridades de la talla de Gary Cooper, Cary Grant, John Wayne, Graham Greene , Noel Coward y Marlon Brando que fue uno de los últimos pasajeros.

 

COMO LLEGAR

Salvo algún crucero, su única conexión son los vuelos de Auckland, Papeete y el enlace semanal directo de Air New Zealand (www. airnewzealand.es) entre Rarotonga y Los Ángeles. Se puede viajar a Los Ángles por apenas algo más de 700 dólares en temporada baja y por unos 900 dólares en temporada alta. Desde Los Ángeles, por el momento, la única compañía que opera vuelos hacia las Cook es Air New Zealand. Esta compañía opera 14 vuelos diarios desde Auckland, uno desde Los Ángeles y otro desde Sídney.

 

DONDE DORMIR:

The Aitutaki Lagoon Resort & Spa. www.aitutakilagoonresort.com
Este complejo de lujo está situado en una isla privada y ofrece bungalows frente a la playa y sobre el agua, con vistas panorámicas de la laguna de Aitutaki.

Atiu Villas www.atiuvillas.com
se encuentra ubicado en la parte interior de la Isla de Atiu. Su ubicación ofrece un ambiente tranquilo y relajante, rodeado de un amplio jardín tropical, plantaciones de piña y buenas vistas tanto hacia la selva como hacia el mar. Se encuentra a tan solo un corto paseo de las playas de arena blanca de la costa sur.

Crown Beach Resort www.crownbeach.com Ubicado en el lado oeste de la isla de Rarotonga, en una playa con hermosas puestas de sol, a siete minutos del aeropuerto, y a diez minutos de la ciudad. Crown Beach Resort es el único complejo boutique de lujo de las Islas Cook, con todo tipo de servicios.

 

MÁS INFORMACIÓN
Turismo de las Islas Cook http://www.cookislands.travel

 

 
 
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