MIDI PYRÉNÉES
Los pueblos más bonitos de Francia.
Texto y Fotos: Sergi Reboredo
 
Los Pirineos galos seducen por sus increíbles paisajes, vestigios de la prehistoria, rutas en barco, ciudades llenas de vida y por supuesto una exquisita gastronomía.
 
 

Los Pirineos forman una frontera natural con España, y justo al otro lado se encuentra la región de Occitania, que desde el año pasado integra a las regiones de Languedoc-Rosellón y de Mediodía-Pirineos. Esta última región posee una inmensa riqueza, tanto paisajística y cultural como de actividades, que permite admirar y disfrutar. Ciudades cosmopolitas o medievales, pueblos artísticos, celebres museos, valles impresionantes, canales y ríos.

Comenzamos por una visita al Parque de la Prehistoria situado en el municipio de Tarascon-sur-Ariège. Dedicado a la vida y al arte de los hombres del periodo magdaleniense. Un paraje de 13 hectáreas, lúdico y pedagógico al mismo tiempo, que permite visitar un espacio museográfico consagrado al arte prehistórico, así como una reproducción de la cueva de Niaux y de sus pinturas, como las realizadas por el Hombre hace 12 000 años. Diversos talleres de animaciones y demostraciones, como los dedicados al arte parietal, la excavación arqueológica, la talla de herramientas, el alumbrado del fuego o incluso el tiro con propulsión completan la visita. Diversos animales a escala real permiten hacerse a la idea de cómo vivían los mamuts, los enormes bisontes de las estepas o los leones de las cavernas. Aunque lo que tiene más éxito tiene en el parque es un taller para aprender a lanzar flechas tal y como lo hacían nuestros antepasados.

Proseguimos hasta Foix para visitar su imponente castillo, ubicado en la ruta de los Cátaros. Se encuentra erguido sobre una roca entre los ríos Ariège y el Arget. Desde aquí, domina la ciudad con sus tres torres orientadas del noreste al sureste. Su construcción, datada en el año 1000, aunque restaurada en el siglo XIX recuerda a primera vista a las fortificaciones con las que muchos jugábamos cuando éramos niños. Actualmente se pueden visitar dos de las tres torres reconstruidas del castillo (la Torre Redonda de 32 metros de altura y la Torre Cuadrada). Además de su interesante pasado, desde lo alto de la torre redonda, se tienen unas vistas increíbles de la ciudad.

No muy lejos de Foix, y sin abandonar la ruta de los Cátaros, visitamos el Castillo de Roquefixade. Apenas quedan unas ruinas en pie que muestran las paredes que un día dieron cobijo a los cátaros. Fue construido sobre una imponente roca, de ahí su nombre. Estaba situado en un lugar estratégico militar para poder controlar toda la ruta que pasaba por Foix. Si tu visita coincide con el día del solsticio de verano (cuando el sol entra a través de las aberturas orientadas a pleno este), un rayo de luz cruza todo el torreón y sale por las aberturas gemelas orientadas al oeste. Según cuenta la leyenda, este rayo de luz indicaría la dirección en la que se encuentra el “tesoro” de los cátaros. Esto, claro está, no es más que una leyenda, aunque igualmente resulta curioso comprobar este extraño fenómeno óptico que se produce cada año alrededor del 20 de junio.
 

Este rayo de luz indicaría la dirección en la que se encuentra el “tesoro” de los cátaros.

De subida o de bajada, conviene parar en el Restaurante l´Auberge des Troubadours. Aunque por fuera parece un simple refugio de montaña, en su interior, de estética muy cuidada, se cuecen suculentos platos con ingredientes siempre de proximidad.

El castillo de Montségur, es sin duda el lugar mas representativo que existe en la ruta de los cátaros. Suspendido a 1.207 metros de altitud, Montségur fue el último bastión de la Iglesia cátara. Fue tomado en 1244 y más de 200 defensores fueron quemados vivos en su interior, convirtiendo ese emplazamiento en un símbolo de resistencia frente a la opresión.
 

Montségur fue el último bastión de la Iglesia cátara.

Encerrada en un meandro del Valle del Lot, Cahors, clasificada Ciudad de arte y de historia, está hecha para disfrutar explorando. El puente Valentré, es el emblema de la ciudad y franquea el río con sus tres torres fortificadas. Dicho puente fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en el marco de los caminos de Santiago de Compostela.

La visita a la ciudad continúa por sus calles adoquinadas, donde el rojo del ladrillo se une al gris de la piedra calcárea y al ocre del gres, lo que crea en ciertos momentos del día bellas armonías propicias para ser fotografiadas. Al recorrer sus pequeñas callejuelas medievales, se disfruta del encanto de las plazuelas y de los 26 Jardines Secretos que adornan la ciudad. A la sombra de los plátanos, el bulevar Gambetta, herencia del siglo XIX, invita a pasear y a relajarse en cualquiera de sus numerosos bares.

Si tu visita coincide en miércoles o sábado, no debes perderte el mercado matinal, situado a las puertas de la catedral de Saint-Étienne. Un buen lugar en el que degustar buenos quesos de Rocamadour, cordero de granja de Quercy, nueces del Périgord, foie gras, melón de Quercy, y vinos de Cahors. No hay que olvidar, que esta ciudad está situada a las puertas de la región vitícola a la que da nombre desde la época de Francisco I. En esta tierra de Malbec, cepa principal de la denominación, se pueden visitar numerosas propiedades vitícolas ¡con degustación incluida! Desde Cahors a tan solo 30 minutos en coche se llega al embarcadero de Bouzies, donde se puede hacer una bonita excursión fluvial por el Río Lot. Su curso es caprichoso, tallado a golpe de meandros sinuosos a través de la gran meseta calcárea, que incluyen los célebres bucles o meandros. Unas 50 personas subimos a la gabarra, las típicas barcazas de madera que navegan por la zona. El paisaje es cambiante, bordeado por altos acantilados como en el que encarama el pueblo de Saint-Cirq_Lapopie, después al oeste de Cahos, es el viñedo el que bordea la orilla izquierda del río.

Cada cierto tiempo el barco se desvía hacia las esclusas, una especie de ascensores, que le permiten esquivar ciertos desniveles en los que el barco podría llegar a perder el control. El paseo resulta relajante y los paisajes al atardecer muestran toda su majestuosidad. Saint-Cirq_Lapopie merece una visita pausada. Máxime cuando resulta ser, según votación de los propios franceses, el pueblo más bonito de Francia. Encaramado sobre un acantilado a 100 metros por encima del Lot, Saint-Cirq Lapopie constituye uno de los parajes más importantes del valle del Lot. Sus callejuelas, cerradas con puertas fortificadas, conservan numerosas casas antiguas cuyas fachadas de piedra o entramado de madera datan, en su mayoría, de los siglos XIII a XVI. Estrechas, se caracterizan por sus tejados de teja plana y fuerte pendiente. Al pie del peñasco de Lapopie, molinos, embalses, puertos, esclusas y camino de sirga evocan las épocas de gloria de una actividad barquera que fuera floreciente. André Breton, líder del movimiento surrealista, se instaló en Saint-Cirq-Lapopie durante los últimos veranos de su vida. Una historia de un amor a primera vista.
 

Máxime según votación de los propios franceses, es el pueblo más bonito de Francia.

A una hora de coche se encuentra Rocamadour. Este pueblo de 700 habitantes es conocido como ciudad santa y lugar destacado de peregrinación, aunque el lugar en sí ya es toda una divinidad. Sus casas, excavadas en la piedra, ofrecen unas vistas sin igual del entorno y del río Alzou. Uno de sus edificios históricos es la iglesia de Notre Dame, que se encuentra, directamente, incrustada en las paredes del acantilado.

En las afueras del pueblo se encuentra La Forêt des singes, un espacio en el que 130 macacos viven en libertad. Sorprende sobretodo como interactúan con los turistas, a los que no tienen ningún reparo en buscar cuando tienen hambre, para que les aporten su dosis de palomitas. Un buen colofón para esta increíble visita por tierras galas.

 

DONDE DORMIR.

Hotel Domaine de l´Isle Basse. 1000 route des Iles, 46230 Fontanes.   Ubicado en una casa de campo reformada del siglo XVIII. Las habitaciones combinan un diseño rústico y moderno y cuentan con zona de estar y baño privado con ducha. El establecimiento también alberga una casa de campo independiente con 2 dormitorios. Todas las mañanas se sirve un desayuno bufé. Los huéspedes podrán degustar cocina tradicional elaborada con productos de la zona, que se prepara bajo petición. El establecimiento está a 10 minutos en coche de la autopista A20. También hay aparcamiento privado gratuito.

Hotel Le Saint-Cirq. Face à Saint-Cirq-Lapopie, 46330 Tour-de-Faure. Situado en pleno parque natural regional de Causses du Quercy, frente a Saint-Cirq-Lapopie. El establecimiento alberga un centro de bienestar con piscina cubierta, hammam y sauna, disponibles por un suplemento, así como piscina al aire libre de temporada y terraza con vistas al parque y a la localidad medieval. Se facilita aparcamiento privado gratuito.


MÁS INFORMACIÓN

Oficinas de Turismo de Midi Pyrénées: : www.ariegepyrenees.com

 
 
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