NANTES
La Francia de Julio Verne.
Texto y Fotos: Sergi Reboredo
 
La capital del Loira Atlántico sorprende por su oferta cultural, lúdica y creativa. Una ciudad donde lo extraordinario se convierte en realidad.
 
 

Hace un par de siglos, Nantes inspiró a Julio Verne y le transmitió para siempre su perfume de yodo. Más adelante la ciudad estableció cierta convivencia con los surrealistas. Hoy, la ciudad de Nantes continúa agitando el imaginario de artistas, arquitectos y otros poetas: un elefante que se pasea por los muelles del Loira, un barco blando que escapa de una esclusa… Los espacios públicos, los comercios, los parques y sus habitantes izan la bandera de la creatividad.

Comenzamos la visita deambulando por el laberinto de calles medievales que conforman el casco antiguo, llamado Barrio Bouffay. Todavía quedan en pie algunas casas de entramando de madera que sobrevivieron a los incendios, con sus techos típicos de los siglos XV y XVI.

Es un lugar de encuentro. Al caer el sol, y sobretodo en fines de semana hay mucho ambiente. Los estudiantes llenan terrazas y bares.

"Bares, restaurantes y un sinfín de tiendas dan vida al lugar."

El Castillo de los duques de Bretaña, construido en el siglo XV fue un enclave importante por su doble papel de palacio residencial y fortaleza militar. Hoy en día alberga la escenografía contemporánea del nuevo Museo de Historia de Nantes. El camino de ronda, la visita de los fosos ajardinados y la iluminación nocturna bien merecen una visita.

El éxito comercial y financiero de Nantes se palpa en las calles del Barrio Graslin. La plaza homónima es el centro neurálgico del barrio y en ella se encuentran lugares emblemáticos como el Teatro Graslin o La Cigale, un restaurante inaugurado en 1895 donde concurría la élite cultural del momento. Hoy La Cigale está considerada monumento histórico y aún es posible disfrutar de su peculiar decoración a la vez que se degustan sus afamados menús.

El pasaje Pommeraye es único en Europa: se trata de una galería cubierta del siglo XIX distribuida en tres niveles. En su interior las boutiques más selectas ofrecen sus productos a clientes de alto standing. La mejor manera de gozar de unas increíbles vistas de la ciudad es subir hasta la Torre Bretaña. Con un peso total de 80.000 toneladas y 144 metros de altura, esta torre de los años setenta es un faro en el paisaje de Nantes. Desde su terraza en la última planta se puede observar la ciudad y sus alrededores.

LA ISLA NANTES
En 1987, los astilleros del Atlántico norte decidieron echar el cierre. Las empresas de construcción de buques y las grandes conserveras ya no eran rentables. Al igual que no lo fué la industria del jabón. Los inmensos tinglados o naves industriales –lejos de derribarse- han sido transformadas en nuevos espacios de corte contemporáneo dedicados, otra vez, al arte y a la cultura: jardines temáticos, escuelas de diseño y empresas vinculadas a la industria creativa. Un increíble plan urbanístico que debería servir de ejemplo a muchas ciudades.

El Hangar de las Bananas es un ejemplo de ello. Denominado así por la importancia que tuvo este fruto en el comercio con las colonias después de la Primera Guerra Mundial. Actualmente estos antiguos almacenes asentados a lo largo del paseo portuario son uno de los ejes centrales de la vida nocturna de la ciudad. Aquí se ha apostado por una oferta de restauración de estilos variados donde los habitantes de la ciudad se reúnen en sus terrazas. La avenida fluvial se ilumina cada noche con los Anillos de Buren, una de las muchas instalaciones artísticas por la que las instituciones locales han apostado para embellecer la ciudad.

LES MACHINES DE L’ILE.
Poco podía imaginar Julio Verne que la ciudad en la que vivió sus primeros años y en la que empezó a imaginar aventuras, haría realidad casi dos siglos después algunos de sus sueños, probablemente compartidos con otro visionario, Leonardo da Vinci, casi cuatrocientos años antes.

"Julio Verne nación en Nantes junto a la desembocadura del Loira en 1828"

Elefantes articulados de 12 metros de alto y 50 toneladas, garzas de 8 metros de altura, arañas gigantes que transportan pasajeros en su lomo, gigantescas culebras que retozan en las aguas del estuario, un carrusel de tres pisos de 25 metros de altura y 22 de diámetro en el que el visitante se introduce en el interior de monstruos y juega entre fondos marinos, abismos y la superficie del océano.

El elefante es el invitado estrella de la función. Es imposible no verlo paseando por los muelles del Loira. Brama, lanza agua por la trompa y transporta en su interior a una veintena de personas que se divierten tanto o más como los que pasean a su lado intentando esquivar el agua que mana de su trompa. Este último año, el bestiario ha incorporado un nuevo personaje, una araña gigante que el público puede guiar por el suelo y por el aire. El árbol de las garzas, de 35 metros de alto y 50 de diámetro también ha evolucionado. Los visitantes pueden embarcarse en las alas de los pájaros y dar un vuelo circular o recorrer de rama en rama increíbles jardines colgantes.

ITINERARIO ARTÍSTICO POR EL ESTUARIO.
Otra de las creaciones artísticas ha sido aprovechar los 60 kilómetros del estuario del Loira para incorporar 29 obras de arte contemporáneo realizadas por artistas de talla internacional. Un esqueleto que parece haber sido descubierto en excavaciones arqueológicas, y que con sus movimientos nos dan la impresión de que está vivo. Una barca que parece que se está derritiendo o una casa ligeramente inclinada, con las contraventanas cerradas, que parece inhabitada aunque todavía sale humo de su chimenea son algunas de la instalaciones artísticas diseminadas por lugares poco convencionales.

A escasos 24 kilómetros de Nantes se ubica Clisson, a orillas del rio Sévre. Se trata de una elegante ciudad de arquitectura “italianizante”. Se reformuló en el siglo XIX de la mano de estetas apasionados por la cultura italiana. La ciudad mezcla con armonía las tejas, el ladrillo y el centro histórico medieval. El castillo del siglo XIII, el mercado cubierto y el parque de la Garenne Lemot completan esta hermosa visita.


DONDE DORMIR

Hotel Okko. 15 B rue de Strasbourg, 44000, Nantes. Situado en pleno de Nantes, esté hotel es una de las mejores opciones de alojamiento de la ciudad. Todos los días se sirve un desayuno buffet con productos frescos ecológicos. Por la noche se ofrece un aperitivo abundante con queso local. También hay una zona de cocina con diversos productos como yogures, zumos y frutas a disposición de los huéspedes gratuitamente.


DONDE COMER

Atlantide 1874. El chef estrella Michelin Jean Yves Guého decidió abrir su nuevo restaurante en la Maison de l’Hermitage, en la colina de Sainte-Anne, junto al Museo Julio Verne. El restaurante l’Atlantide 1874, desde lo alto de la colina se abre al Loira que queda a sus pies y disfruta de unas vistas panorámicas increíbles sobre la ciudad.


MÁS INFORMACIÓN

Oficinas de Turismo de Nantes:
www.nantes-tourisme.com
www.levoyageanantes.fr

 
 
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