COLOMBIA
El triángulo del café.
 
En un lugar de inigualable belleza natural, situada en el triángulo formado por Bogotá, Medellín y Cali, se cultivan los mejores granos de café colombiano, distinguidos por su sabor en el mundo entero. Visitaremos pequeños pueblos artesanos, haciendas tradicionales convertidas en exclusivos alojamientos y zonas de exuberante naturaleza a bordo de un legendario Jeep Willis.
 
Texto y Fotos: Sergi Reboredo
 

Al hablar del Triángulo del Café inmediatamente viene a la mente el delicioso aroma de un café colombiano, y la imagen de un arriero, al más puro estilo Juan Valdez, que cruza las montañas acompañado de su mula cargada de sacos de café recién recolectados de los fértiles cafetales ubicados en las zonas montañosas del suroeste del país.

El denominado Triángulo del Café, o localmente también llamado Eje Cafetero, situado geográficamente sobre la cordillera central y conformado por los departamentos de Quindío, Risaralda y Caldas orgullosos productores de uno de los mejores cafés del mundo.

El Triángulo del Café es uno de los corredores turísticos más destacados de Colombia.

Llego al aeropuerto de Pereira al amanecer, justo cuando los primeros rayos de luz comienzan a despuntar. El rocío ha impregnado de minúsculas partículas de agua toda la vegetación de la zona haciendo que destaquen con mucha más viveza toda la gama tonal de verdes que desdibujan los prados contiguos a la carretera. Estamos a bordo de un auténtico Jeep Willis el medio de transporte utilizado por los lugareños a modo de taxi compartido y la mejor manera de recorrer la región.


FILANDIA Y SALENTO, AJENOS AL PASO DEL TIEMPO.

Filandia parece un pueblo sacado de una pintura costumbrista, con coloridas casas y construcciones de gran amplitud en su interior, en las que destacan sobre todo sus frondosos jardines adornados todos ellos con multitud de maceteros repletos de plantas de todo tipo. Sus balcones son típicos de la arquitectura antioqueña colonial, muy coloridos y siempre llenos de flores. Hasta hace muy poco sus habitantes se dedicaban únicamente al cultivo y comercialización del café, pero hoy en día el turismo rural se ha convertido en otro revulsivo filón que les ha sacado de la letanía y estancamiento en los que se encontraban. Como consecuencia de la crisis cafetera sufrida en las últimas décadas, muchos cultivadores del grano comenzaron a buscar alternativas a la difícil situación económica y a la disminución de la calidad de vida; fue así como algunas fincas de la región se adecuaron para combinar servicios turísticos con el negocio de toda la vida.

Un paseo por los alrededores resulta casi imprescindible. En la plaza del pueblo los ancianos conversan pausadamente sobre política local sentados en unos bancos de piedra, otros toman el café en las diversas terrazas ubicadas estratégicamente, e incluso algunos se atreven con el billar de carambolas. La bebida estrella de la zona es la malteada de cerveza, que se elabora con helado, cerveza, frutas y otros ingredientes que Juan Francisco Cárdenas, su inventor, ha preferido mantener en el anonimato.

El turismo, por el momento, no ha sido capaz de cambiar las costumbres, por lo menos en cuanto a vestuario se refiere, y todavía es posible ver a algunos hombres vestidos con el típico poncho de arriero.

En carreteras adyacentes se ubican las típicas fábricas de cestería que se han constituido en uno de los patrimonios culturales más relevantes de la zona. En la misma vía que conduce al mirador, se encuentra el barrio de San José, o también llamado “de los artesanos”, donde se puede ver de cerca la elaboración del tejido y conocer los diferentes tipos de canastos según su uso: cogedor o recolector, tanquero, semillero o sembrador; lavador, bagacero, piñero, cascarero o cerecero, así como el ropero, además de otras artesanías elaboradas en el mismo material.

Subimos la empinada cuesta y llegamos hasta el mirador. Tras unas cuantas escaleras, ascendemos a la parte más alta desde la que destaca un espejo de agua elaborado en forma de mariposa y con vitrales de colores. Se trata de un reconocimiento a las miles de especies de este tipo que se encuentran revoloteando por la región. Las vistas de 360º de la zona son espectaculares y permiten hacerse una idea de la fauna y flora del lugar, además de divisar los pueblos colindantes de Circasia, Pereira, Salento, Quimbaya, Armenia y los municipios de Caicedonia, Cartago, Ulloa y Arabia.

Salento es un calco de Filandia. Un montón de casas bajas, pintadas de colores llamativos, se apelotonan junto a la plaza central en la cual se ubican la gran mayoría de bares y tiendas, además de la iglesia, construida allá por los años 1850. Sus habitantes viven igual de sosegados que sus congéneres de Filandia, dedicándose principalmente al cultivo del café, la piscicultura de truchas, y, cada vez más, a los turistas, los cuales llegan a tropel en busca de transporte para poder visitar el cercano Valle del Cocora.


EL VALLE DEL COCORA, MORADA DE LA PALMA DE CERA.

3,000 pesos y una hora de camino es lo que separa la plaza central de Salento de la pequeña aldea de Cocora. Los típicos jeeps willys recorren varias veces al día los escasos diez kilómetros que separan las dos poblaciones repletos de turistas ávidos de aventura.

A esta zona se le considerada una extensión del Parque Nacional Natural de los Nevados.

El valle se encuentra a una altura entre los mil 800 y los 2.300 metros sobre el nivel del mar ubicándose dentro de la reserva natural de Acaime. Cocora está dividida por el paso del Río Quindío y en sus terrenos empiezan a elevarse majestuosamente las laderas que son cuna del árbol nacional, la Palma de Cera del Quindío. Una de las actividades que se pueden realizar justamente en el Valle de Cocora es plantar una Palma de cera, Ceroxylon quindiuense. Esta colonia de palmas configuran un paisaje único, de gigantes silenciosos, testigos del paso del tiempo, ya que una palma de estas características requiere un mínimo de 200 años para alcanzar su altura promedio, que es de 60m. Se trata de una palmera de imponente belleza, extraordinaria fortaleza y legendaria longevidad. Es exclusiva de los Andes Colombianos y alcanza alturas hasta de 70 metros.

A un extremo del valle se encuentra el pico de Morrogacho que se convierte en otro de los atractivos de la zona. Pero no sólo el paisaje y las aguas del río Quindío son lo llamativo de Cocora, las truchas que se crían y pescan en la zona se convierten en un atractivo gastronómico añadido.

Marco Fidel Torres, con su semblante casi idéntico al de Juan Baldez, promociona el café colombiano en el Valle del Cocora. Tirando de su mula, siempre repleta de sacos de café, este bigotudo arriero representa el deleite fotográfico de cualquier turista.

Las caminatas y recorridos a caballo seducen a los visitantes que llegan a Cocora, recorridos para llevar al turista a enfrentarse al hechizo que representa el hermoso espectáculo de nieblas casi perpetuas en la zona alta, además, es en este lugar mágico donde se encuentran los nacimientos de agua que abastecen al Quindío.

Salento y Cocora son dos enigmáticos lugares ubicados en las laderas montañosas del Quindio, que además representan la puerta de entrada al paraíso montañoso del Triángulo Cafetero de verde majestuoso y deslumbrante siempre perpetuo.
QUINDIO, UN BUEN LUGAR PARA HACER UNA CATA DE CAFÉ.

En los aledaños del pueblo de Buenavista, en la región de Quindio, varias fincas cafeteras se dedican a la cata del café, además de vender directamente sus productos. A través de la cata, se pretende encontrar y valorar las características que definen un café, para posteriormente emitir un juicio objetivo comparando varios cafés entre sí, o contrastando si un café se ajusta a unas características predeterminadas. La cata se hace de manera ciega, es decir, en ningún momento sabemos a que marca o tipo de café nos estamos refiriendo hasta que la prueba no está concluida. También se intenta que el agua sea lo más neutra posible y no aporte demasiados minerales. A final, esta valoración tiene en cuenta las siguientes características: la fragancia, a partir del grano tostado y molido; el aroma, oliendo la infusión; el gusto, a través de probarlo; el retronasal, que representa la estimulación de los vapores producidos en la boca en el momento de sorber; el postgusto, después de escupir la porción sorbida e ingerida en una pequeña parte y por ultimo el cuerpo que valora la densidad y textura de la bebida.

La Hacienda San Alberto, es una de las fincas en las que por unos 50 euros podemos hacer esta clase magistral de degustación de café. Dispone, además, de una terraza entre los cafetales con vistas inmejorables, convirtiéndose en un alto en el camino obligatorio para los amantes de esta estimulante bebida.


DEPORTES DE AVENTURA, OTRA FORMA DE DISFRUTAR DEL PAISAJE

Para los más intrépidos, El Bosque del Samán, no muy lejos de Filandia, ofrece la ocasión única de practicar Canopy, sobrevolando dos mil metros de cafetales sujetado por un arnés y desplazándose por cables de acero para poder divisar desde la vertiginosa altura las maravillas naturales de la región y las localidades que la pueblan. En la zona también es posible realizar escalada, cabalgatas, rappel, puente tibetano, tirolinas, entre otras actividades. En los alrededores del río Barragán, la corriente que atraviesa varios municipios del departamento del Quindío permite la práctica de deportes de agua como el barranquismo y el rafting. No muy lejos, en el Valle del Cauca, se encuentra Territorio Paraíso, una zona enmarcada por las cordilleras Occidental y Central entre la ciudad de Cali y el municipio de Palmira excelente para la práctica del parapente.


QUÉ SE DEBE SABER

Cuando ir. Por el clima, se puede viajar todo el año. Aquí no hay estaciones, y al verano se le conoce como la época seca, mientras el invierno se define por la lluvia. Por su ubicación, en la línea ecuatorial, en Colombia incluye en el clima y la temperatura la altura de las diferentes regiones sobre el nivel del mar. A la hora de viajar también es conveniente tener en cuenta que las épocas de diciembre-enero, Semana Santa y Julio son las de mayor movimiento interno, por lo que quizá resulte más complicado encontrar alojamiento sin reserva anticipada.

Precauciones Sanitarias. Se requiere un certificado de vacunación contra la fiebre amarilla para personas procedentes de zonas afectadas. Si bien no hay ninguna vacuna obligatoria es recomendable estar vacunado de la fiebre amarilla y la hepatitis A, así como acudir a los centros de vacunación exterior donde nos pueden aconsejar en cada caso que vacunas necesitamos para cada zona en concreto y cual es el mejor repelente de mosquitos, lo cual nos será de gran ayuda. No se debe beber agua de los ríos, y la fruta es necesario pelarla.

Qué llevar. Es aconsejable llevar prendas de algodón o lino, además de una gorra, unas gafas de sol y protección solar. No hay que olvidar que algunas tardes le da por llover, y un chubasquero plegable nos puede sacar de un apuro. Por las noches refresca el clima y es muy aconsejable llevar manga larga.


DONDE DORMIR

En el Triángulo Cafetero hay acomodación para todos los bolsillos, desde pequeños hoteles de menos de 15 euros hasta lujosas haciendas que han reorientado el negocio del café hacia el turismo. Casi todos los hoteles de media categoría tienen aire acondicionado, TV por cable y minibar. En las plazas centrales de los pequeños pueblos es donde se concentra la mayor parte de la oferta hotelera mochilera, las haciendas en cambio están ubicadas en zonas más alejadas.

Casa de campo El Delirio.
Quindío. Montenegro, Km 1 via Montenegro.
www.quindio.travel/hoteles/casa-de-campo-el-delirio.html

Hacienda San José.
Km. 4 Vía Pereira – Cerritos, Entrada 16 Cadena El Tigre. Pereira
www.haciendahotelsanjose.com/

Hotel Boutique Sazagua.
Kilometro 8 Via Cerritos, Entrada 4. Urbanización Quimbayita. Pereira.
www.sazagua.com

Hotel Termales El Otoño.
Kilómetro 5 vía antigua al Nevado, Manizales, Caldas.
hotelescolombia.net/manizales_hoteltermaleselotono.php

GASTRONOMÍA

La gastronomía del Triángulo del Café comparte los platos típicos que corresponden a toda la región paisa, como las cazuelas de frijoles, el mondongo (similar a la sopa de callos), sancochos y toda variedad de carnes a la parrilla o sudadas, los calentados, los tamales y las arepas. También se ofrece ensalada de repollo, el sancocho de uña, el encurtido casero, los plátanos maduros, la sopa de arracacha, los calentados; chorizo, morcilla y chicharrón. Además de la infaltable bandeja paisa, hay variedad de carnes a la parrilla, sudadas o en exóticas presentaciones que se pueden probar en los distintos restaurantes de los tres departamentos. En cuanto a dulces, hay tantos como fincas, pero es de destacar el típico turrón de maní.

QUÉ COMPRAR

Los muebles de guadua y los sombreros de paja son oriundos del Triángulo del Café. En Aguadas, Caldas, el dedicado trabajo de los artesanos ha dado como resultado el sombrero aguadeño, una prenda reconocida como icono de la cultura cafetera, de hecho cada año se celebra un festival para honrar esta actividad. El carriel (especie de maleta de cuero de carios bolsillos, que se tercia en el pecho) es el accesorio más popular de la región cafetera.

INFORMACIÓN

Web oficial de la Oficina de Turismo de Colombia. www.colombia.travel/es
También puede ser una buena puerta de entrada está web www.triangulodelcafe.travel dedicada en exclusiva al Triángulo del Café.

 
 
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